jueves, junio 23, 2011

Los indicadores de la OCDE muestran que México es el útimo lugar en educación e inseguridad


Un nuevo indíce para los países miembros de la OCDE presenta las debilidades estructurales de México. Dos aspectos ya sabidos, la inseguridad y la calidad educativa:

La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) presentó en Internet un nuevo índice para medir la calidad de vida. El "índice para una vida mejor" se basa en once parámetros que la OCDE considera que reflejan el "bienestar", pero quiere que sea cada uno el que decida cuáles deben tener un peso relativo mayor o menor para calcular la nota de un país y cómo queda en relación con los demás. El análisis individual de los indicadores permite observar que el mejor país por los ingresos es Luxemburgo y el peor Chile; en la vivienda los extremos están en Canadá y Turquía; en el empleo Noruega y España; en relaciones sociales Islandia y Turquía; en educación Finlandia y México; En medio ambiente Suecia figura en primer lugar y Chile es el último de la fila; en gobernanza Australia e Israel; en salud Suecia y Eslovaquia; en satisfacción Dinamarca y Hungría; en seguridad Japón y México; en conciliación de la vida privada Dinamarca y Turquía. Los parámetros son los ingresos, la vivienda, el empleo, las relaciones sociales, la educación, el medio ambiente, la salud, la satisfacción, la seguridad y la conciliación entre la vida laboral y la vida privada. La medida de algunos de ellos se hace con estadísticas oficiales (como el empleo, a partir de la tasa de paro y de actividad), y en otros a partir de encuestas estandarizadas.

El punto de vista de la SEP, un tanto cantinflesco como para explicar lo que las pruebas nacionales e internacionales confirman casi de manera anual:

El secretario de Educación Pública (SEP), Alonso Lujambio, admitió que México está en el fondo en materia de educación, como reveló la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE); sin embargo, dijo que la comparación viene de "los contextos más exigentes" y se cuestionó si entonces la calificación es "un punto muy bajo". "Si nosotros estamos comparándonos con la OCDE y fuimos nosotros quienes hemos impulsado compararnos con los contextos más exigentes y la OCDE hace la prueba PISA y la prueba PISA ha determinado, por ejemplo, en la última medición que México fue el país que más avanzó en matemáticas, ¿a partir, ciertamente, de un punto muy bajo? Sí, lo reconocemos, pero nos da gusto ver que los Programas de Formación Continua que hemos establecido para los maestros, precisamente, en secundaria, específicamente en matemáticas, estén dando resultados".

Lo que se olvida con frecuencia es revisar y analizar aspectos culturales que contribuyen a que la calidad educativa sea baja y que las familias y los estudiantes se conformen con los mediocres resultados escolares:

El 40 por ciento de los niños de 7 a 12 años prefiere pasar por “burro” que ser considerado un nerd por sus compañeros, porque creen que ser inteligente sólo es sacar buenas calificaciones y portarse bien. El análisis Kidea, La Niñez Mexicana Frente a las Preocupaciones Adultas, preguntó a infantes si se consideraban inteligentes y dos de cada cinco dijeron que no lo eran por el prejuicio de ser vistos como ñoños. José Antonio Turueño, uno de los autores del estudio elaborado por la Universidad Anáhuac y el centro de diversiones Kidzania, explicó que la percepción infantil sobre la inteligencia está más relacionada con “ser bien portado, no decir groserías, no hacer travesuras y ser bueno en matemáticas, porque creen que los niños más inteligentes son los que obtienen altas calificaciones tanto en matemáticas como en todas las materias”. Esto evidencia que casi la mitad de los menores de 12 años sienten que no son muy buenos para la aritmética, además de que sacar 10 es igual a ser un nerd, una palabra relacionada con un estereotipo de persona con gran conocimiento. Indicó que sólo uno de cada cuatro menores, es decir, el 25 por ciento de los niños de primaria, cree que es muy inteligente, por una simple razón: no quieren llevar el estigma de ser “el teto del salón” porque creen que existe una sola inteligencia. “El nerd es mal visto entre los niños; los aísla y es un estigma que no quieren padecer, además de que su concepto de inteligencia no es muy claro. Los papás les hacen creer que la inteligencia es igual a sacar puros dieces y es ahí donde crecen con una percepción equivocada”.

Una de las grandes limitaciones de la sociedad mexicana son sus creencias sobre el aprendizaje escolar, sobre la inteligencia y su demostración, los principios autoritarios que privilegian las escuelas mexicanas. Estos elementos articulan una compleja red de creencias que no valoran el esfuerzo, la tenacidad y el aceptar el error como un mecanismo de aprendizaje. Ante esta situación ninguna reforma curricular de ninguna clase es garantía para alcanzar la alta calidad educativa.



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