jueves, enero 17, 2013

universidades empresariales y las economías del tercer mundo

México sigue viviendo en dos realidades: la economía del siglo XXI y la economía del siglo XVI. La primera solo existe en las fantasías de los políticos, la segunda es la que viven millones de ciudadanos mexicanos. La herencia virreynal de importar conocimiento, de importar modelos productivos y educativos para después "tropicalizar" ha sido un fracaso en 500 para erradicar la pobreza y crear una sociedad educada:

A diferencia de países más desarrollados, México continúa con un modelo de economía tradicional que produce pocos inventores y patentes, señaló Jaime Aboites Aguilar, experto en economía del conocimiento y propiedad intelectual. Destacó que a las tareas de investigación científica e innovación en el país se destina menos de 0.5 por ciento del producto interno bruto, mientras que el promedio en Japón y Estados Unidos es superior a 3 por ciento. Destacó que en nuestro país seguimos discutiendo una agenda de reformas de hace dos décadas que naciones como China, Corea y Taiwán dejaron atrás cuando se incorporaron a un esquema económico donde prevalece la innovación tecnológica, no basada sólo en la explotación de los recursos naturales y la generación de empleos de bajo impacto. Desde finales de los años 70 y 80 del siglo pasado se redujo el peso de patentes en sectores como: mecánico, para la industria automotriz, eléctrico, electrónico y los inventos relacionados con las tecnologías tradicionales. Actualmente, aseguró, se imponen en el mercado de las patentes aquellas innovaciones vinculadas a las tecnologías de la información y la comunicación, la biotecnología, en particular en el campo de la farmacéutica, cómputo, y una nueva química, mucho más fina.

Uno de los grandes problemas para crear una sociedad basada en el conocimiento es la calidad del sistema educativo que sigue siendo muy baja:

La calidad de la educación en México se ubica en la posición 100 de entre 144 naciones; en la 71 cuando se mide la disponibilidad de científicos e ingenieros; en la 49 al comparar la calidad de las instituciones de investigación, y en la 42 en la colaboración de universidades e industria, informó la subsecretaría de educación superior.

Esta limitación del sistema educativo en general ha obligado a las grandes empresas globales a "formar sus cuadros de trabajadores de la información y el conocimiento". Ya que las universidades mexicanas parecen dedicarse a formar profesionales de bajo nivel de competencia, recibiendo bajos salarios y realizando actividades que pronto serán de los robots:

En los próximos años, las universidades corporativas, es decir instituciones de capacitación creadas por empresas, marcarán la pauta de un nuevo modelo de educación superior, en el que sea el propio sector empresarial el que instruya a los profesionistas y empleados de su plantilla laboral, apuntan analistas. “Esta tendencia será producto de la falta de vinculación con empresas y el déficit en la actualización de las nuevas tecnologías que tienen las universidades ‘tradicionales’ en un entorno de cambios constantes en los modelos de negocios y de consumo a nivel mundial”, apunta Juan Carlos Rivera, especialista del  Tecnológico de Monterrey. De acuerdo con un estudio realizado por Alianza Sumaq sobre formación ejecutiva y universidades corporativas en América Latina, en México 22 por ciento  de las empresas que operan en el país cuentan con este modelo de capacitación para su personal, mientras que en Brasil este porcentaje asciende a 34 puntos. “Este modelo de capacitación surgió en 1960 con la creación de la ‘Hamburger University’ de Mc Donald’s, en Estados Unidos”, recordó Rivera, quien añade que no se trató de enseñarles a los empleados a preparar hamburguesas, sino de una estrategia empresarial en la que através de capacitación se forman lazos de lealtad hacia la compañía y se incentiva la productividad. Rivera explica que “no se trata propiamente de formar licenciados o ingenieros por la Universidad General Motors, por decir algo, sino de dar origen a especializaciones a través de la infraestructura con que cuenta la empresa”. Asegura que para formar parte de una institución de este tipo, los alumnos ya deben ser empleados de la compañía, ya que las empresas no abren convocatorias al público en general para capacitarlo. En México, empresas como E- Innovation, Intelego, Novartis, BMW, Soriana, Liverpool, Tyson, Comisión Federal de Electricidad, Genexis, Mexinox, Volaris, Grupo Modelo, Cemex y Femsa son algunas de las que tienen universidades corporativas, siendo el Tecnológico de Monterrey uno de los primeros en la implantación de este modelo de capacitación en las compañías. A esta lista se suma Petróleos Mexicanos, que anunció  la puesta en  marcha de la primer etapa para la creación de la Universidad de Pemex, proyecto que implementará en coordinación con el Tecnológico de Monterrey.

Mientras el mundo se sumerge en un nuevo contexto tecnológico basado en el manejo de la información y el conocimiento, las universidades mexicanas siguen lidiando con problemas crónicos en los últimos 200 años. Por ejemplo; las recurrentes huelgas:

Integrantes del Sindicato Único de Trabajadores de la Universidad Tecnológica del Estado de Zacatecas (UTEZ) iniciaron una huelga por las violaciones graves y reiteradas al contrato colectivo de trabajo por parte del rector Felipe Álvarez.

El Sindicato Único de Empleados de la Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo (SUEUM) comenzó una huelga en demanda de incremento salarial de 15 por ciento y 5 por ciento en prestaciones, así como la reparación de 27 violaciones al contrato colectivo de trabajo, informó el rector de la UMSNH, Salvador Jara Guerrero.

Los problemas con los estudiantes:

Alumnos de diversas facultades de la Universidad Autónoma Benito Juárez de Oaxaca (UABJO) secuestraron 19 unidades del transporte urbano, que introdujeron a las instalaciones de la Ciudad Universitaria (CU) en esta capital, para exigir a autoridades y empresarios que no se incremente el costo del pasaje a 8 pesos, de acuerdo con los universitarios.

Y la vejez de la planta docente que no puede dejar de trabajar por que no existe un sistema de retiro digno. Los doctores universitarios de 90 años tratan de llevar el siglo XXI a los jóvenes estudiantes. De seguir la tendencia actual, los doctores de 90 años tratarán de llevar al siglo XXII a los jóvenes estudiantes del futuro:

Con la finalidad de ofrecer una mejor opción de jubilación a profesores, investigadores y técnicos académicos de tiempo completo mayores de 70 años, la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) inicia el Programa de Renovación de la Planta Académica. Con ello, la casa de estudios pretende contrarrestar uno de los principales problemas que aquejan a muchas instituciones públicas de educación superior del país: la falta de estímulos para que el personal docente opte por el retiro. Se trata de un esquema que se financiará con recursos de la UNAM, será estrictamente voluntario, ofrecerá beneficios adicionales al retiro por jubilación y no pretende recortar personal. Este año se limitará a un máximo de 200 beneficiarios, quienes deben contar con un mínimo de 25 años de antigüedad, de los cuales por lo menos los últimos siete deben ser como personal de tiempo completo. Los apoyos de este programa consisten en una renta mensual vitalicia de 20 mil pesos, la cual se actualizará conforme al salario mínimo general vigente en el Distrito Federal, y un seguro de gastos médicos mayores también vitalicio, en idénticas condiciones a las que gozan los académicos en activo.

El asunto de la generación de conocimiento y de manera más importante la distribución y discusión de dicho conocimiento sigue paralizado. La investigación científica sigue siendo tratada como información confidencial que no debe distribuirse ni darse a conocer. La academia sigue lejos de las empresas e industria:

México tiene una circulación baja del conocimiento que afecta al sistema nacional de innovación, pues sólo hay una difusión del trabajo científico a través de artículos y no existe una clara vinculación con el sector empresarial, indicó Giovanna Valenti Nigrini, investigadora de la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (Flacso) sede México. Afirma que “en el país tenemos dos tipos de sistemas de innovación: empresa y academia, siendo este último en el que nos ubicamos. Por eso es importante aprovechar los recursos humanos y la escolaridad, porque cuando ambos índices se juntan, crean un sólido sistema de innovación, el cual se convierte en el factor más importante del crecimiento económico nacional”, explicó la académica. A través de un estudio estadístico, basado en las teorías de capital humano y de comunidad de innovación, Giovanna Valenti demostró que a pesar de que en 15 años ha aumentado la matrícula a nivel licenciatura —pasó del 2 al 5 por ciento anual—, prevalece un bajo interés por las ciencias exactas y una alta concentración en áreas administrativas. Según las cifras expuestas, en 1995 existía un 3 por ciento de mexicanos estudiando alguna ciencia exacta, pero en 2009 el número se redujo al 2 por ciento. Por el contrario, el área de administración ocupa un 50 por ciento, seguido de la rama de salud que abarca 10 por ciento, pero en contraste las ciencias agropecuarias no llegan al 3 por ciento. En el área médica, detalló que en México existen dos doctores por cada 100 mil habitantes, indicador que se coloca debajo de Brasil que tiene cinco, de Canadá con 13, de Estados Unidos con 17 y muy distante de España con 50 médicos.

Se requiere de cambios en las ideas de los gobernantes, los empresarios y de manera especial de los académicos e investigadores. La academia sigue atrapada en ideas virreynales dedicada a dar consejo a los gobernantes en turno y no a impulsar proyectos dentro de la sociedad civil, de crear las condiciones de cambio para los empresarios y los ciudadanos comunes y corrientes. En México las ONG tienen mayor impacto en actividades ciudadanas que la propia academia universitaria.






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