domingo, marzo 27, 2011

gobernador mexicano propone que los jóvenes sin oportunidades de educación y trabajo sean carne de cañón contra el crimen organizado y el narco

Los personajes de la política no pueden evitar tratar de parecerse a Pedro Infante conocido por su simpatía y por caracterizar personajes con sabiduría popular. El asunto es que terminan como una parodia de Cantinflas; sin ser simpáticos ni tener alguna sabiduría popular. El actual gobernador de Chihuahua tiene la ocurrencia de utilizar ninis como ejército contra el crimen organizado y el narcotráfico....

El gobernador de Cihuahua, César Duarte Jáquez, anunció que enviará una iniciativa de ley al Congreso de la Unión para modificar el marco jurídico federal con el fin de que los jóvenes que ni estudian ni trabajan (conocidos como ninis) realicen servicio militar obligatorio por tres años, para que se mantengan ocupados y dejen de engrosar las filas de la delincuencia. En gira de trabajo por Ciudad Juárez, indicó que la medida evitaría que ninis de entre 15 y 25 años formen parte de pandillas o se integren a grupos de la delincuencia organizada. Dijo que la propuesta busca que este tipo de muchachos cumplan con un servicio castrense obligatorio. No abundó sobre los detalles del contenido de la propuesta o si existe algún acuerdo previo para dar viabilidad a los cambios legales que sería necesario hacer.

La razón porque los jóvenes mexicanos ni estudian ni trabajan: 1) por falta de acceso a la educación y por los pobres programas educativos; 2) porque no hay trabajo ni digno ni bien pagado. ¿Qué nos muestra la investigación sobre el problema de la violencia en las ciudades mexicanas? Qué durante las últimas 4 décadas los gobiernos mexicanos sean de derechas, de izquierdas o una melcocha de las dos, se han dedicado a administrar la pobreza:

El análisis –coordinado por Iniciativa Ciudadana y Desarrollo Social (Incide-Social)– subraya que las urbes del norte del país son espacios propicios para la violencia por su crecimiento horizontal, segregado por clases sociales, con fraccionamientos amurallados, numerosos terrenos baldíos, insuficiencia de espacios públicos y la creciente desubicación de servicios sociales. Los especialistas intercambiaron información sobre los hallazgos derivados del trabajo (que se realizó entre 2009 y 2010, con apoyo de la Comisión Nacional para Prevenir y Erradicar la Violencia contra las Mujeres). La investigación se basó en los factores económicos, sociales, culturales y políticos que han contribuido a la construcción de violencias de género, juvenil, social, criminal e intrafamiliar, entre otras. En los resultados destaca que muchos jóvenes son discriminados y perseguidos por policías y gobiernos locales por ser pobres o pertenecer a grupos específicos. La educación, en lugar de apoyar el desarrollo de capacidades de protección y contención, contribuye a exacerbar la violencia, el aburrimiento y la frustración por su poca pertinencia a la realidad que viven los jóvenes, por su costo y por la insuficiencia de espacios de educación media superior. A partir de la apertura de mercados de la tierra y de nuevos desarrollos inmobiliarios alejados de las ciudades, con miles de viviendas mínimas y de mala calidad, se ha incrementado el estrés, enojo y frustración de los habitantes de estas ciudades.

Un país que gasta una enorme cifra en comerciales y propaganda de sus políticos y aspirantes a puestos de elección popular y no invierte en infraestructura, servicios y educación está condenado a tener milllones y millones de pobres. Por lo tanto, se seguirá simplemente "nadando de muertito" administrando la pobreza. Hablando de muertitos, con la cercanía de las elecciones federales, fuente de inagotable dinero público a las dos empresas privadas de televisión en México (el mundial y las elecciones son el más jugoso negocio de la caja supertonta), las televisoras se regirán por la autocensura, o sea, se callarán para dar más espacio a los gritos de los políticos aspirantes al poder ejecutivo federal:

En un gran set de televisión montado en el patio del Museo Nacional de Antropología, poco más de 50 directivos de medios de comunicación firmaron el Acuerdo para la Cobertura Informativa de la Violencia, que los insta a seguir un decálogo de criterios editoriales para no interferir en el combate a la delincuencia, dimensionar adecuadamente la información y no convertirse en voceros involuntarios de los criminales. Los objetivos del pacto son proponer líneas comunes para que la cobertura informativa de la violencia que genera la delincuencia organizada con el propósito de propagar el terror entre la población no sirva para esos fines.

Pero la realidad existe. La televisión es una ficción, no es la realidad tal cual es. Día a día se suman los muertos, los desaparecidos y los desplazados de la guerra contra el crimen organizado:

El Centro de Monitoreo de Desplazamientos Internos (IDMC, por sus siglas en inglés) advirtió que a causa de la violencia desatada por la guerra contra el narcotráfico, alrededor de 230 mil personas en México se han visto orilladas a salir de sus lugares de origen. La mitad de ellos habrían escapado hacia Estados Unidos. Muchos dueños de negocios y profesionistas independientes de clase media alta prefirieron irse a Estados Unidos: entre 2007 y 2009, unos 55 mil llegaron a El Paso, Texas, y 68 mil a otras ciudades del país vecino. Los restantes 115 mil han huido a Chihuahua, Durango, Coahuila y Veracruz, aunque por la falta de información sobre el fenómeno, se ignoran sus condiciones vida, ya que no existe ninguna agencia nacional o internacional que dé seguimiento a los desplazamientos forzados de población en el país.

¿Ya estás preparado para la ola gigantesca de comerciales de tu político favorito? ¿Te convencerá de que él o ella si saben, que si pueden, que nomás es cuestión de echarle ganas? Lo bueno de las teles de hoy es que hay un botoncito que las deja en silencio.



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