miércoles, febrero 10, 2010

las universidades públicas del México pronto dependerán del Inapam

Más pronto que tarde, las universidades dependerán del Instituto de la Senectud... perdón, del Inapam. De alguna manera poco comprensible, las jóvenes universidades del territorio mexicano se han convertido en uno de los pocos lugares que ofrece empleo de por vida. El contrato por definitividad obliga a las universidades a contar con docentes que siguen dando clases hasta su muerte, y esto se puede extender, si se logra de una manera científica contactar con los muertos. Esta situación resulta paradójica, pues, en décadas recientes la invención, la innovación son las herramientas más poderosas para crear beneficios económicos, y las universidades parece que no podrán ser las herramientas del cambio:

La planta docente de las universidades públicas del país envejece de forma acelerada, pues ya son mayoría los maestros e investigadores de más de 50 años de edad, estableció Magdalena Fresán Orozco, profesora de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM) unidad Cuajimalpa. En su estudio El recambio generacional como oportunidad de innovación de la carrera académica de las universidades mexicanas, advierte que “el personal académico actual permanece por periodos superiores a dos o tres décadas, generando una masa crítica de profesores mayores de 50 años”. Lo anterior deriva del proceso de contratación definitiva del personal docente, “un logro que permitió el arraigo de los maestros en las universidades”. El concurso de oposición es el mecanismo principal de ingreso a la universidad de manera definitiva, pero ha provocado la discrecionalidad en la contratación de profesores, quienes se arraigan a sus plazas. El estudio explica la existencia de “inercias institucionales que han conducido al patrimonialismo de espacios, equipos y plazas, y la conformación de tribus académicas que han provocado la inmovilidad de la universidad”. Fresán apuntó que las figuras de profesor de carrera, primero, y de profesor-investigador, después, conformaron una profesión que implicó la dedicación de medio tiempo o de tiempo completo a las actividades universitarias y la cual se transformó en una de las pocas cuyo ejercicio quedó “garantizado de por vida por contrato”.

Con la tasa actual de recambio de los docentes en las universidades mexicanas; vermos más pronto, a robots docentes que a profesores jóvenes.


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