martes, abril 17, 2012

la obesidad un riesgo que comienza muy temprano

El avance del conocimiento humano nos ha llevado a crear una de las especies más exitosas del planeta tierra. Saber cultivar la tierra, obtener frutos y el desarrollo de la ganadería nos ha permitido contar con muchas fuentes de alimentos. La ventaja de ayer se ha convertido en un peligro presente. En el siglo XXI más y más personas morirán por las enfermedades que se derivan de comer en exceso. Otro factor de riesgo lo constituye el interés de las sociedades contemporáneas por llevar a sus hijos a las escuelas preescolares que simulan ser una escuela primaria. El juego se piensa como un simple esparcimiento y una pérdida de tiempo; se prefiere tener a los niños encerrados "aprendiendo cosas de la escuela":

Cerca de la mitad de los niños en edad preescolar no pasa tiempo jugando al aire libre, pese a que ese tipo de juego tiene muchos beneficios, entre ellos combatir la obesidad infantil, según un sondeo realizado por la Universidad de Washington en Seattle, en Estados Unidos. En las entrevistas realizadas a los padres de casi 9 mil niños de preescolar, menos de la mitad de las madres y sólo una cuarta parte de los padres dijo llevar a su hijo a caminar o jugar con ellos al menos una vez al día. La Asociación Nacional para el Deporte y la Educación Física sugieren que los menores realicen al menos una hora de actividad física al día para obtener beneficiosa largo plazo en su salud. Además de que deberían contar con horas de tiempo de juego desestructurado cada día.

La obesidad roba la salud de los mexicanos y el hogar y la escuela son ambientes que fomentan la mala alimentación:

La obesidad es el principal factor de riesgo por el cual la población mexicana pierde más años de vida saludables, aseguró Ruy López Ridaura, investigador del Instituto Nacional de Salud Pública (INSP) De acuerdo con un análisis del INSP, 20 por ciento de los años saludables perdidos en México se deben, precisamente, a esta causa. “Eso implica tanto por padecimientos como diabetes, enfermedad cardiovascular y todas las demás complicaciones de la obesidad”, precisó el experto, quien recordó que en nuestro país 70 por ciento de las personas padecen sobrepeso u obesidad, problema asociado directamente con el desarrollo de enfermedades crónicas.  López Ridaura señaló que la obesidad también está determinada por el ambiente. “Las causas de obesidad tienen esta parte ecológica, es decir, ciertos ambientes que están promoviendo estilos de vida poco saludables o que están dejando que la gente no pueda aceptar o escoger estilos de vida saludables”. Alejandro Calvillo, director de la organización El Poder del Consumidor,  señala que la epidemia de la obesidad, que afecta a poco más de 4.5 millones de niños en edad escolar, no es la suma de malas decisiones individuales, sino de un ambiente obesigénico. “La prioridad es llevar a toda la población a menor riesgo, cambiando el ambiente obesigénico, es decir, los alimentos que consumen, y regulando la  publicidad. A las escuelas, por ejemplo, nosotros les hemos denominado como fábricas de obesos.”

La investigación muestra que la obesidad es un problema de salud pública en la que inciden varios factores: a) los mexicanos tienen que trabajar mucho y con bajos salarios lo que obliga a las familias a nutrir a sus hijos con alimentos preparados; b) les interesa tener a los hijos ocupados por lo que recurren a la televisión y videojuegos; c) las escuelas no ofrecen alimentos saludables y fomentan las actividades sedentarias; d) los parques y espacios públicos se perciben como inseguros y peligrosos, por lo que se evita acudir a ellos:

 Un estudio realizado por el Instituto Nacional de Salud Pública (INSP) en Cuernavaca Morelos, asegura que los padres en su intento por complacer a los niños no les enseñan hábitos saludables a la hora de alimentarse. Actualmente, México ocupa el sexto lugar de obesidad infantil en el mundo: alrededor de 4.5 millones de niños entre 5 y 11 años padecen sobrepeso, lo cual equivale a un 26% de la población total en este rango de edad. Estas cifras constituyen una clara señal de alarma que debe atenderse cuanto antes. Está comprobado que los niños con sobrepeso son más proclives a padecer obesidad a lo largo de su vida, con los consecuentes problemas que se derivan de ella. Un grupo de investigadores provenientes de México, Canadá y Estados Unidos se hizo a la tarea de desentrañar la percepción que tienen los padres mexicanos sobre el fenómeno de la obesidad. Para su análisis, los científicos recurrieron a seis guarderías del IMSS en diversas zonas de la Ciudad de México. La muestra final fue de 38 padres de familia, 29 mujeres y 9 hombres con hijos en edad preescolar, a los cuales se les solicitó su opinión con respecto a los hábitos alimenticios, la actividad física y el sedentarismo en los niños, entre otros. Dentro de los resultados está el que muy pocos padres reconocieron a la obesidad infantil como una enfermedad. Sólo la mitad de ellos sabía que este problema podía tener consecuencias en la edad adulta. La mayoría de las madres declararon que con frecuencia se sentían tan cansadas que preferían alimentar a sus hijos con comida preparada y así ahorrarse el tiempo de elaborar platillos más balanceados. Todos los padres admitieron utilizar la comida como una forma para premiar o agradar a sus hijos. Señalaron que, con frecuencia, les permitían comer lo que ellos querían y no aquello que más les convenía en términos de salud. Casi todos los padres coincidieron en que el ejercicio era bueno para sus hijos. La mayoría asoció la actividad física de los niños con los deportes y la danza, y muy pocos identificaron que caminar o subir escaleras también podían formar parte de este concepto. En su mayoría, los padres se quejaron de tener poco tiempo libre para involucrarse en actividades físicas con sus hijos durante los días hábiles. Muchos padres coincidieron en que el espacio reducido de sus casas también dificultaba la realización de ejercicio. Los padres mencionaron, además, que sus hijos pequeños solían unirse a sus hermanos más grandes para ver la televisión o entretenerse con juegos de video, con lo cual dedicaban largos periodos de tiempo a actividades sedentarias. En cuanto al ejercicio en espacios públicos, casi todos mostraron preocupación por factores como la inseguridad, las malas instalaciones e incluso el riesgo de que sus hijos contrajeran enfermedades al convivir con otros niños en este tipo de lugares. Así, aunque todos los padres coincidieron en que una buena alimentación y el ejercicio físico eran fundamentales para la buena salud de sus hijos, los expertos concluyeron que estos principios no se ponían en práctica en la mayoría de los hogares. "Descubrimos que los padres de niños en edad preescolar comparten actitudes que impactan negativamente la salud de sus hijos", aclaran. Aseguran que los padres en su intento por complacerlos acaban por acceder a sus peticiones, en lugar de enseñarles hábitos saludables. "Esta forma de alimentar se asocia con un bajo consumo de nutrientes en los niños".

¿Tú te preocupas por tu alimentación y la de tu familia? ¿Haces ejercicio, llevas a tu familia a hacer actividades físicas? ¿Te has dado cuenta que los gastos médicos relacionados con las enfermedades derivadas de la obesidad en los próximos años te llevarán a la banca rota?